Reflexión final “Ley 61”

Ley 61 PDF

Planteo mi realidad: parecida al menos en 3 aspectos a la de la mayoría de los opositores…
Pertenezco a la clase media, media-alta.
Eso implica colegios privados, buen barrio, acceso a una cultura amplia, salud privada, etc.
Tiempo con mis hijos: casi todo el día.
Tiempo que pasan con una colaboradora doméstica solos: 0.
Tiempo que pasan con una nana adulta que recibió educ sexual por su entrenamiento en enfermería: 8 hrs semanales
Padre: presente.
O sea: parecería que mis hijos NO necesitan de esta Ley de Educación Sexual (a mi criterio): la obtienen en la tibieza, el amor y la comunicación del hogar.
Mis hijos tienen una relacion de confianza y apertura conmigo. Se habla con verdad a medida que crecen.
Mis hijos no están en la situacion de POBREZA, MALTRATO, IGNORANCIA, ABUSO, OLVIDO de tantos, tantos niños de este país.

POR ESO APOYO LA LEY 61!!!!

Porque yo no puedo ser la mamá de todos ellos. Y ellos importan. Mucho.
No pondré a mis hijos por encima de ellos.
Si fuera religiosa, seria muy poco pío ser tan pero tan egoísta.

Mis hijos no se van a traumar. No se van a “transformar”, serán quienes quieran ser.

Pero dos niñitos cuyos padres no existen casi, por abandono, ignorancia, etc., que están comenzando a ser observados con atenciòn por un depredador sexual, se salvarán posiblemente de ser violados, vendidos, infectados de enfermedades venéreas, y finalmente llegar a desear terminar con sus vidas antes de los 20 años. Porque SABRÁN la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal en una caricia de parte de un adulto. (Porque no siempre los amenazan. A veces por un plato de comida permitirán que su cuerpecito y su mente sean atropellados… sin saber muy bien por qué se siente tan mal lo que está pasando).
Y alzarán su voz. Y los escucharemos.
Por poco que se avance, se avanzará.
El tren está partiendo. Con o sin nosotros.

por Maria Sofia Velazquez