Un diálogo entre sordos

El debate público del anteproyecto de ley 61 ha traído el despertar de una minoría mayormente socioliberal, no-religiosa, buenista y anti-clerical con mucha influencia en los círculos intelectuales y artísticos (y hasta cierto punto en los profesionales) los cuales tienen incidencia en la academia, las ong y los medios. Este sector busca incidir y dominar el resto de la sociedad y lo hacen con una militancia y celo evangelizador. Me recuerdan a los evangélicos cuando eran una minoría más pequeña y se dedicaban atacar al clero y laicado católico para captar adeptos, ahora que cuentan con 20% de la población están mas tranquilos. A los socioliberales les irrita constatar que a pesar de su dominio en la academia y los medios, su influencia es muy poca ante una muchedumbre que a pesar de sus incongruencias defiende valores más conservadores y donde el púlpito del clérigo aún tiene un mayor peso social que la academia, los periódicos o la pantalla de tv (o de la pc). Pero quizás lo que les irrita aun más es constatar que no todos los intelectuales, académicos y profesionales de este país cierran filas con ellos y que defiendan los valores tradicionales que los han llevado y mantenido a ellos (e irónicamente a los socioliberales) en el lugar donde están. A medida que sus adeptos vayan aumentando así irá aumentando su militancia y agresividad hasta lograr su objetivo, cambiar la cultura panameña a una más acorde a su cosmovisión.
Esto solo lo lograrán eventualmente a través de la hegemonía total sobre el sistema educativo y los medios y esto solo lo lograrán hostigando, amilanando, ridiculizando y acorralando a los intelectuales y profesionales conservadores con el fin de acallarlos o expulsarlos poco a poco del sistema a menos que cedan ante la presión de grupo convirtiendose en cripto-conservadores.

Lo indignante de todo esto es que los que llevan a la práctica sus ideas, son aquellos jovencitos y adultos en riesgo social que dicen defender y que no tienen los medios económicos ni la influencia social para vivir como los teóricos. Estos son la carne de cañón de esa revolución cultural que han predicado a través de los medios de comunicación que expone e idealiza los estilos de vida y la cosmovisión que pregonan los socioliberales desde otras latitudes sin ningun discernimiento local. Luego tienen el descaro de decir que a los conservadores religiosos no les importa con estos jóvenes cuando son muchas veces estos religiosos a través de su red de servicios sociales los que terminan socorriendo en primera línea a los caídos de esta guerra cultural mientras los socioloberales (salvo honrosas excepciones) desde la comodidad de sus hogares, en la práctica tradicionales, siguen teorizando y militando. ¿qué cosas no?

Por otro lado su actitud refleja el estado lamentable de la Educación y el nivel de debate en Panamá reflejada en lo siguiente:

  • En Panamá, no existe un debate honesto y cándido de las ideas.
  • La crítica es mínima por el peligro de ser tomada personalmente y la autocrítica es tomada por debilidad.
  • Poco se invierte en discutir el fondo y más se invierte en sus formas.
  • Se obvia el hecho que el significado de las estadísticas depende de la metodología e intención de quien recoge los datos y de quien los interprete (quien a la vez no está exento de sus propios prejuicios y errores) por lo cual siempre deben estar abiertas a debate y no tomadas por definitivas.
  • El dogmatismo y la presión de grupo es evidente, no importa qué posición se tenga y prima sobre cualquier argumento razonado.
  • El dato anecdótico prima sobre el dato estudiado.
  • El recurso al ataque a la persona (ad-hominem) en lugar de atacar las ideas cuando se está huérfano de argumentos. La caricaturización del oponente.
  • La aparente orfandad intelectual en la derecha lo cual se ve reflejado en la pobre articulación de sus ideas más allá del sentido común y sus certezas milenarias (o alternativamente un silencio cómodo de sus miembros más preclaros).
  • Existe un sector pseudoprogre autocomplaciente y lisonjero no exento de sus dogmas y prejuicios además de un ateísmo/agnosticismo/anticlericalismo militante con un discurso trasnochado y una producción escrita panfletaria sumamente superficial gracias no solo a la orfandad intelectual de una derecha escasa de recursos para debatir si no del propio egocentrismo del pseudoprogresismo.
  • Una intelectualidad de todas las corrientes servil a las ideas provenientes del exterior, con poca disposición a cuestionarlas pero con mucho entusiasmo por predicar.
  • El uso muy liberal de términos desacreditados en el mundo académico como tercermundismo, tercer mundo y primer mundo.
  • Una lectura superficial de las realidades.

Tenemos un problema de jóvenes que se embarazan siendo niñas y adolescentes, y que la mayoría estudia o desertó de una escuela pública, comenzó su vida sexual temprano, vive en pobreza y generalmente están siendo criadas solo por su mamá o por su abuela, o convive con adultos abusivos…debo entonces suponer inversamente que la mayoría que no se embarazan precozmente inician su actividad sexual mas tarde (a los 17 ?18? 20? 22?), estudian en una escuela privada, no son pobres, viven con sus dos padres y estos no andan cucú.

De ser así ¿cerrará esta enorme brecha una ley que obliga a un ministerio que a duras penas intenta cumplir con su misión, implementar un curso escolar, en unas escuela pésimas que regenta, con padres que no les importa si aprendiste o no la lección porque probablemente no están concretamente en la vida de estos jóvenes y para rematar a estos probablemente no tomarán todos los niveles del curso porque habrán salido de la escuela antes de la adolescencia? ¿Me estaré perdiendo de algo o esto no parece surreal? Yo hubiera pensado que si el hogar está fallando y la escuela es su única oportunidad, lo primero que hay que hacer para nivelar las cosas era mejorar el sistema educativo público, ofrecer el estado actividades culturales y deportivas para ocupar el tiempo ocioso de estos jóvenes mientras su(s) acudiente(s) llegan a casa (como hace la clase media), buscar la manera de mejorar la calidad de los padres de familia formándolos y buscando la manera de que puedan estar más tiempo con sus hijos. Además de castigar duramente a los violadores y abusadores y que se establezca la junta de censura para filtrar contenidos nocivos de TODOS los medios. Yo juraba que esto era más lógico y de sentido común Pero parece ser que ese es el menos común de los sentidos…. Obviamente ese no es el interés…más bien el interés es meterse en la mente de los niños que están sanos con valores sanos.

Lo peor que uno podría hacer una lista de leyes olvidadas o que no se cumplen comenzando por la legislación urbana o ambiental. ¿Y queremos seguir inventando más leyes para qué? Lo otro es ¿Para qué queremos darle al Estado tanto poder sobre nuestras vidas y familias?

Quizás los que nos oponemos al proyecto de ley tal cual está estemos equivocados y este sea un avance, pero en lo personal se avanzaría mucho si busca un sistema distinto al EIS que garantice la educación sexual sin el controvertido eje transversal de género como el que por lo menos han conocido los que han ido a escuelas privadas, en especial las católicas.

Si se da eso creo que ya los que se quieran oponer esos sí que son unos intransigentes y son los menos. Entonces una mayoría sin distingo ideológico podría decir #EdSexSí pero sin eje transversal de género y ganamos TODOS.

Este programa que salga sí sería el programa de SexEd panameño 100%. O por lo menos sin la obligatoriedad de una perspectiva x, o que sea obligatoria proporcionar la educación pero que cada escuela decida si quiere el EIS o cualquier otro programa que crea más conveniente y adecuado según su filosofía educativa y sus valores, un mercado más libre.

Tengo un consejo para los defensores liberales, “progres” y “buenistas” del Proyecto de Ley 61 de 2015 y las Guías que lo acompañan, tal cual están sin diálogo: Hostigando, antagonizando, ironizando, satanizando, amenazando o tratando con petulancia a las personas conservadoras y religiosas no es la táctica ganadora. Si de veras quieren Educación Sexual en las escuelas como el resto, tiendan puentes en vez de quemarlos, en especial con los católicos. De lo contrario lo único que están demostrando no es un interés por contribuir al país, sino de imponer su modo de pensar que se hace evidente no comparte la mayoría.

Es hora de escucharnos el uno al otro los que defienden y se oponen al proyecto por el bien del país… o por lo menos estar de acuerdo en que ante la misma problemática no tenemos el mismo diagnóstico ni el mismo remedio. ¿Y usted qué piensa?